miércoles, octubre 10, 2012

Atroz

En los temblores.

En mis camisas.

Algo siempre inerte se ensambla,
bulle como sangre sucia,

se agita.


¿Cómo puede existir tal desconexión,
tal atroz diferencia,
entre lo invisible y lo exterior?

Lo justo parece injusto
cuando en la noche los mecanismos
de todo lo que es

se muestran relucientes,
divertidos.

Y resulta que
la noche es tierra de fantasmas,

vienen de lejos o cerca,

y se enredan entre si
cuando los vemos.

Persiguen a las sombras de la mente
y las abrazan
en un acto de amor.

Y del abrazo
engendran muertos
muertos sin sustancia,
muertos explosivos,
engendran algo que no entiendo.

Algo que siempre inerte se ensambla,
que bulle como sangre sucia

y se agita

en mis camisas,

en mis temblores.

sábado, octubre 01, 2011

Canciones de crisantemos

Quería compartir esto que me parece muy bello.

Tao Yan-Ming (372-427 D.De C.)

Canciones de crisantemos

(para cantar bebiendo)

Construir una casa en el mundo de los hombres
y no oír el ruido del caballo y el carruaje,
¿cómo se puede lograr esto?
Cuando la mente está desapegada, el lugar es tranquilo.
Junto crisantemos bajo el seto del Este
y miro silenciosamente las montañas del Sur.
El aire de la montaña es hermoso al crepúsculo,
y los pájaros en bandadas vuelven juntos a sus hogares.
En todas estas cosas hay un significado verdadero,
pero cuando quiero expresarlo, quedo perdido sin palabras.

* * * * *

Mudanza de casa

Hubo un tiempo en el que quería vivir en una villa del Sur,
pero no porque me guiaran los augurios.
Había escuchado que muchos hombres simples vivían allí,
con ellos estaría contento de pasar mis mañanas y noches.
Durante muchos años este fue mi deseo,
y hoy voy a realizar mi tarea.
Una cabaña tan pobre no necesita ser espaciosa,
todo lo que quiero es una cama y un colchón.
Con frecuencia mis vecinos vendrán a verme,
discutiremos vociferando acerca de los
tiempos de la antigüedad,
disfrutaremos leyendo juntos escritos raros,
y aclararemos todas las interpretaciones dudosas.

* * * * *

Viviendo en el campo

Al pie de la montaña del Sur cosecho porotos,
los yuyos enredan, los brotes de porotos son débiles.
Me levanto temprano y zapo en el descampado,
bajo la luz de la luna retorno con la azada al hombro.
El sendero entre los surcos es tan estrecho, los pastos tan altos,
que mis ropas se humedecen con rocío.
¿Por qué debería preocuparme porque mis ropas estén mojadas?
Sólo espero poder ser un ermitaño.

miércoles, septiembre 28, 2011

Libertad



Se desenvuelve ante mi vista

por calles grises
y verdes

la ausencia de la lluvia
y las sendas del tiempo

la fragilidad del devenir
y la sorpresa de ser(me)



Ritmo violento
el de las 8 direcciones de mi sangre

que se desenvuelve ante mi vista


por estas calles grises
y verdes

domingo, septiembre 25, 2011

Regreso

Parece que es tiempo de volver
a empuñar palabras viejas

encontrar nuevas formas
de descubrirme siendo

Lo vacuo se manifiesta
en la lengua de mi mente


es como un perro grande
que no sabe quien es dueño

domingo, julio 01, 2007

La novela total. Los personajes viviendo y el flujo narrativo como ellos siendo. Sus palabras, pensamientos, gestos, percepciones. Caos absoluto como mostración ideal de la vida inenarrable, absoluta y fugaz. Caos, que es la sustancia real de la cual la existencia está hecha.

De todas formas, difícil de llevar a cabo, imposible de leer, seguramente alguien ya lo ha hecho, etc.

martes, junio 19, 2007

Las bellezas encontrables en este mundo son tan escasas como fugaces los momentos en que logramos hallar una de ellas. Es tan extraño lo que se siente en esos momentos de comunión estética con lo otro que vale la pena poder encerrarlas ya para siempre en una pequeña caja de cirstal de memoria. Pero tal cosa es, la vez que lo intentamos, imposible.
Es inclasificable el caos de sensaciones, sentimientos, pensamientos y visiones que se experimentan en esos instantes de eternidad que logramos entrever. Un caos uniforme que es el perfecto resumen de lo absoluto. La magia del eterno río plateado que es la vida que fluye, para terminar eternamente vacía. La belleza efímera que realza lo efímero de la belleza de una vida finita en un cosmos infinito.
De los contrastes nace la belleza (o lo absurdo, según Camus) como extrañamiento ante un mundo de mecanismos más o menos descubiertos e individualizados. La belleza como excepción o como ruptura. O como anticipo de una libertad absoluta y final.
El mundo está lleno de esas manifestaciones, aunque es difícil para la percepción normal captarlas cada vez que se presentan. Ahí radica todo su valor; en nuestra incapacidad de ver. Las falencias de la percepción adormecida incrementan el valor de los momentos en los cuales nuestros sentidos abren abolutamente sus poros y dejan que sean enteramente invadidos por esas afímeras manifestaciones de belleza.
Tal vez, en esos instantes de comunión, el alma sea llevada automáticament por un flujo de infinitas asociaciones inconcientes. De percepciones reales que descienden de otro plano, fuera de lo "real", conformado únicamente por imágenes que en nuestro inconsciente son presumiblemente bellas. Las imágenes se asocian entre ellas formando combinaciones infinitas hasta la culminación de ese instante eterno. Como un sueño en vigilia, porque en los sueños la temporalidad es diferente a la de la vigilia, porque el inconsciente evita, en tiempos de sueño, manifestaciones irrisorias. El incosciente reúne en un segundo miles de años de experiencias, sin los aditamentos sin importancia que aporta la vigilia. Los sueños son puro significado desenvolviéndose, y existe sólo lo necesario de "cotidaneidad" como para que el sueño adquiera algo de sentido y unidad abstracta.
La experiencia de la belleza es una ensoñación fugaz, un estado fuera de lo cotidiano, por ende es ubicarse en un lugar y tiempo enteramente diferentes del que estábamos ubicados antes de la comunión estética.
Existe un desencadenante para esos momentos, una imagen, un sonido, alguna percepción fugaz; desde ese punto comienza el encadenamiento infinito y, al mismo tiempo, fugaz que conforman la experiencia bella. La percepción desencadenante es una llave precisa que abre "las puertas de la percepción" y es única. Ésta está condicionada por, fundamentalmente, el tiempo, y por el espacio, ya que nunca nadamos el mismo río. Nunca pasa lo mismo.